Te
escribo unas humildes y sinceras palabras.
Los demás
suelen denominarle poesía a lo que digitan
este par
de manos, yo simplemente le llamo: desahogo.
Aveces
me siento a delirar y en mis disparates encuentro
la paz,
me regocijo en la tranquilidad.
Esta es
carta para vos, por motivos que ya no son
relevantes
en nuestra historia.
Ayer
observé dos estrellas alineadas en el cielo,
ambas brillaban
con intensidad y contemplaban
el camino
que debían recorrer para estar una
Junto a
la otra.
Las dos
sabían que estaban destinadas por el cielo
a disfrutar
su eternidad juntas,
El camino
a través del cosmos sería largo,
de vez
en cuando una corriente de aire las empujaría,
los rayos
del sol las abrigaría,
la luna
les daría la energía necesaria para encontrarse.
Recordás esa luna amarilla y maternal que viste aquel
día?
Yo te
sentí a través de ella.
Las
estrellas están unidas por la energía ancestral,
y ambas
se alinean formando una línea perfecta
en la
noche azulada.
Has
visto el cielo de noche?
No es
negro, es azul.
En las
nubes me regocijo y confío mis esperanzas,
mis afanes
y mis secretos.
Desde el
cielo te observo y te espero con mis alas
Heridas
y mi espíritu en pie.
Porque
como una vez me dijiste: es más fuerte
El espíritu
que cualquier adversidad.

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